Este segundo día, fue muy práctico, y nos enfrentamos a la realidad social que día a día viven personas con discapacidad física.
Aprendimos a manejar las sillas de ruedas, ayudas técnicas y conductas posturales. Pudimos ver como existen múltiples barreras arquitectónicas en las calles de Sevilla, que impiden que una persona con discapacidad pueda moverse con autonomía, ya que hay rampas que están puestas porque se obligan, pero que tienen tanta ascendencia que a una persona sin discapacidad le costaría subirla, e imposible para una persona con discapacidad sin ayuda.
Después de este día, mis compañeras de grupo pensamos que sería una buena idea dedicar una única sesión a enseñar a los compañeros/as de clase a manejar una silla de rueda, conductas posturales idóneas, grúas de transferencia, arneses, en suma; manejar técnicas a utilizar en un futuro profesional con personas con discapacidad física, pero por la escasez de tiempo del que disponemos no vamos a poder mostrarlo, pero desde aquí invitó a toda persona que esté interesada a qué nos pregunté, de todas formas durante la exposición se pasará un libro donde te explica detalladamente el manejo de estás técnicas que desde mi punto de vista, deberíamos conocer tanto a nivel profesional como personal.
Cuando tuve que coger una silla de rueda pensaba que no iba a poder, pero me dí cuenta que la práctica y la “maña”, búsqueda del punto muerto que nos enseñaron, permite que toda persona pueda manejar estás técnicas (tanto silla de rueda, como grúa de transferencia….).
Como conclusión de este día, hemos aprendido el manejo de herramientas básicas a utilizar con personas con discapacidad física, concienciarnos y reflexionar sobre las barreras arquitectónicas y sociales que conllevan a que las personas con discapacidad física tengan mayor dificultad para ser autónoma, y estos es unos de los factores de riesgo social y causa de la marginación de este colectivo.

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